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9 de septiembre de 2009


Voy a enseñarte a volar, niña Wendy. Ven, cierra los ojos, tiende los brazos, respira muy hondo por la nariz, salta hacia el norte, busca tu estrella… ven. Seré tu hermano volador, tu antipadre; vamos a irnos juntos como globos herrantes, como meteoritos ascendentes y perezosos, con el viento de lo alto despeinándonos cariñosamente como si fuese la mano brusca y tierna que el héroe, desde su caballo, pone sobre la cabeza del niño que le admira al pasar. Subiremos, Wendy: ¡no hay nada como volar! Y reiremos, reiremos, porque la risa es el combustible de nuestro vuelo, la propulsiòn que vence la gravedad de lo imposible.
(”Criaturas del aire”, Fernando Savater)



La Traicion de Wendy

Crecer. Crecer y olvidar lo que fuimos. Renunciar a las utopías. A los sueños que de pequeños tuvimos. Olvidarse de NuncaJamás y convertirse en un completo idiota. Esta es la traición de Wendy. Para algunos una ley natural. Para mi innecesaria.
De eso se trata entonces. Eso es lo que se pretende. contar historias imposibles, volar por el tiempo y el espacio, inventar otras realidades, ser libres como en los sueños. Eso es escribir, trastocar el orden de las cosas, decir sin miedo, jugar a que somos otros, creer en el polvo de hadas. Escribir es librar pequeñas batallas diarias y cotidianas, contra los ordenes establecidos , contra las cosas "que son asi" porque alguien nos dijo que asi son.
Algunos lo llaman inmadurez, otros locura , yo en cambio prefiero pensar que a mi me pasa como Cortazar, porque mi relacion con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relacion con el mundo. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas como dadas.
Los invito entonces a visitar y conocer las Historias de Nunca Jamas. De acuerdo con la leyenda si alguien desea llegar a este lugar deberá girar en la segunda estrella a la derecha, volando hasta el amanecer.